OSTA se suma al homenaje del Ateneo Ponzán, a Ramón Acín

«Un buen día, pidió (Ponzán) a los hermanos Torres, que consiguieran resmas de papel rojo por una cara y negro por la otra. Los aviadores se partieron de risa, ante tamaña excentricidad, pero sabían que las ocurrencias de Ponzán, a pesar de su extravagancia, no caían en saco roto.

Viñeta de Ramon Acín, del cómic; La Bondad y la Ira
de Daniel Viñuales.

Una vez que las mañas de los hermanos Torres dieron fruto, Ponzán nos enseñó a doblar el papel para crear unas mariposas. Al principio nos pareció a todos una broma. Después de estar haciendo toda una semana, bichos de papel, queríamos ver a Ponzán colgado del pino más alto. A pesar de nuestra insistencia, no quería decir para que eran esas figuritas.

Pero, ¿aún no sabéis a que fecha estamos? Pasado mañana, es el 19 de noviembre, día que hirieron mortalmente a Durruti. Con estas mariposas, vamos a inundar Barcelona, para conmemorar la muerte de Durruti…

Lo cierto es que las mariposas ácratas, cruzaron la frontera sin enseñar pasaporte, como le hubiera gustado a Durruti.» Este un pasaje del libro, «Cuando los Republicanos Liberaron París», de Raúl Monteagudo, editado en Libros.com.

Conociendo la biografía de Ponzán, es fácil adivinar que las mariposas a las que se refiere el texto, no son otra cosa que las pajaricas de Ramón Acín. Porque el maestro oscense, era conocedor y avezado lector del «Tratado de Cocotología» de Miguel de Unamuno. Tanto es así, que desarrolló un proyecto de fuente, para el parque de «Los Niños» hoy «Miguel Servet» de Huesca, llamado «Fuente de las Pajaritas» Donde dos pajaritas de chapa, simulando ser de papel, fabricadas en «Averly», y situadas frente a frente, descubrían un chorrito de agua.

Tan populares se hicieron, que ni siquiera cuarenta años de dictadura pudieron con ellas. Convirtiéndose en símbolo universal de la ciudad de Huesca y por ende del propio Acín, el «maestrico de las pajaricas».

Ponzán, querido alumno de Acín, aprendió, probablemente en el hortal de la Casa Ena, el arte de la papiroflexia, de las manos de tan insigne maestro. Lo que nos mueve a pensar, que cuando en el texto referido se habla de mariposas, quieren referirse a pajaritas de papel. Y que, en el homenaje a Durruti de Ponzán, existe otro no recogido en el libro, implícito en la propia figura doblada en papel, hacia su querido profesor, Ramón Acín Aquilué.

El día seis de agosto, de hace ochenta y cuatro años. Los fascistas, mataron a Ramón Acín, el hombre bueno. Cuando llevaba escondido en el hueco de un armario de su casa, desde el 19 de julio de 1936.

Las compañeras del ateneo Paco Ponzán, han preparado una acción para el día seis de este mes de agosto. Pidiendo a quien lo crea conveniente, conmemore tal fecha, poniendo en su avatar de redes sociales, una pajarita roja y negra, como las que Ponzán urdió en Toulouse, para ser pasadas de contrabando a Barcelona. Rememorando así, las figuras de tres grandes sindicalistas, dos aragoneses y otro de León, con muchos vínculos zaragozanos y oscenses.

El 6 de agosto ponte una pajarita y recuerda a Ramón Acín

Ramón Acín, anarquista, maestro, periodista y artista nació en Huesca un 30 de agosto de 1888 y fue cruelmente asesinado por el fascismo el 6 de agosto de 1936.

Su vida en Huesca transcurre entre sus clases, su dedicación al arte y su militancia en la CNT que le costó cárcel, exilio y finalmente su muerte y la de su mujer.

Hoy en día se le recuerda más vinculado a su obra artística, tanto pictórica como escultórica, que a su vida militante. Pero ni su obra ni su magisterio podrían entenderse plenamente al margen de su implicación en el movimiento libertario.

El 18 de julio de 1936, como representante de la CNT, es una de las personas que van a reunirse con el Gobernado de la capital oscense para pedir armas y lealtad a la República. Con falsas promesas se retira a su domicilio. La traición y mentiras del Gobernador harían que Huesca cayera en manos fascistas al día siguiente. Ramón se ve obligado a esconderse en un hueco tras un armario junto a su mejor amigo Juan Arnalda. Cansado de ver cómo los falangistas maltrataban a su mujer en busca de información sobre su paradero, Acín tomó la resolución de entregarse. Antes, le dibujó a Arnalda un bigote para que pudiera escapar camuflado en la noche. Arnalda murió en Francia en 1977; Acín, en las tapias del cementerio de Huesca unos días después, el 6 agosto de 1936. A pesar de haberse entregado para evitar las torturas a su mujer Conchita Monrás, los falangistas también se la llevaron detenida y fue asesinada el 23 de agosto junto a otras 94 personas.

Ramón fue una persona querida y recordada. Dejó una huella profunda entre sus alumnos, en especial en Francisco Ponzán, héroe durante la II Guerra Mundial, que llegó a pedir ser enterrado junto a su maestro; las tropas nazis lo asesinaron y quemaron a las afueras de Toulouse impidiendo cumplir su deseo. Pero antes de tan siniestro final, Paco homenajeó a su manera a su maestro y amigo: en noviembre de 1941 se infiltró junto a otros compañeros en Barcelona y llevaron a cabo una acción en recuerdo de Acín y Durruti repartiendo decenas de pajaritas para que los y las barcelonesas se las pusieran en la solapa.

Las Pajaritas es quizá el monumento más conocido de Ramón, erigido en el Parque de Huesca el año 1929. Cuando el autor supo de la intención del Ayuntamiento de Huesca de construir un parque en la ciudad, escribió lo siguiente: «Las aguas, las escuelas, los árboles. He aquí los tres problemas capitales de la ciudad. Todo para los niños, la higiene, la cultura, la alegría y la salud. Los niños son la única esperanza de un mañana mejor». Las Pajaritas sobrevivieron a la guerra y la dictadura y siguen presentes hoy en día en el Parque.

Para recordar a Ramón, queremos rememorar la acción de Paco Ponzán mezclando lo analógico y lo virtual. Animamos a la gente a ponerse una pajarita de papel en la solapa o en la terraza de un bar, o en su mesa de trabajo pero también a poner la imagen que adjuntamos en los perfiles de las redes sociales, de WhatsApp a Facebook, Twitter…

Que la crueldad del fascismo no logre borrar su recuerdo.

ATENEO PACO PONZÁN

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